Noticias LACEA - 11 de noviembre de 2010
Caen los niveles de desigualdad en América Latina
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 En la imagen, Miguel Jaramillo.
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• Conferencistas que participan en Lacea 2010 indicaron que han sido fundamentales los programas de las transferencias condicionadas a las familias pobres.
• También comentaron que la educación ha sido básica para combatir la brecha salarial entre los trabajadores calificados y no calificados.
¿Disminuyó la desigualdad en América Latina en la última década? La respuesta es sí y lo ha hecho en un 1,1 por ciento, aunque su avance no ha sido equilibrado en algunos países de la región.
Esa caída desde 2001 obedeció, entre otros factores, a la disminución de la brecha salarial entre los trabajadores altamente calificados y poco calificados por la ampliación de la cobertura de la educación y al aumento de las transferencias del gobierno a los pobres.
Estos resultados fueron revelados en el libro Disminución de la desigualdad en América Latina ¿Una década de progreso?, en el que se analizó en forma minuciosa las tendencias de la región en este campo y en profundidad en Argentina, Brasil, México y Perú.
El estudio, expuesto en la XV Reunión Anual de la Asociación Económica de América Latina y el Caribe, que tiene como sede la Universidad EAFIT de Medellín, es uno de los primeros intentos para determinar por qué la inequidad en los ingresos registró ese cambio en Latinoamérica en el período mencionado.
El texto tiene como autores a Luis Felipe López-Calva, miembro del Buró Regional para América Latina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud); a Leonardo Gasparini y Guillermo Cruces, en el caso argentino; a Ricardo Barros, Mirela Carvalho, Samuel Franco y Rosane Mendonça, de Brasil; a Gerardo Esquivel, Nora Lustig y John Scott, de México; y Miguel Jaramillo y Jaime Saavedra, de Perú.
En los últimos 10 años, la desigualdad se redujo incluso durante la crisis y continuó su tendencia descendente en varios países de la región.
“Utilizando el índice Gini, la reducción fue de aproximadamente del 1,1 por ciento anual para los países donde la desigualdad cayó, que fueron 12 de 17 para los cuales había datos, y aumentó en cinco”, aseguró Nora Lustig, quien presentó el libro.
Los países donde aumentó el indicador de desigualdad fueron Honduras, Uruguay, Costa Rica y Nicaragua, pero no de manera significativa en esta nación.
Lustig precisó que se encontraron en el proyecto dos hechos principalmente: uno, que se disminuyó la brecha salarial entre mano de obra calificada y no calificada y, dos, las transferencias de los gobiernos se volvieron más generosas y más focalizadas entre los pobres.
La disminución de la brecha de ingresos parece ser principalmente el resultado de la expansión de la educación en las últimas dos décadas, según los investigadores.
Prueba de fuego
Los programas de transferencias, un instrumento que ha permitido reorientar el gasto público, se han llevado con éxito con los proyectos Bolsa Familia y Bolsa Escuela, en Brasil, Oportunidades en México, y Jefas y Jefas de Hogar en Argentina. En Colombia se desarrolla un plan similar con el llamado Familias en Acción.
“Lo que se ha logrado a través de estos programas es definitivamente reducir la pobreza y la desigualdad. La pregunta es que si generan condiciones para salir de la pobreza de manera estructural. Esto depende del tipo de programa y hacia dónde va el dinero que ingresa en las familias pobres”, sostuvo la experta, al aclarar que las transferencias son condicionadas, es decir, debe existir el compromiso para que los padres lleven a sus hijos a los puestos de salud y que se mantengan en la escuela.
“En el caso de México han mejorado los indicadores de salud, han bajado las muertes infantil y materna, la deserción escolar. Lo que no sabemos todavía es cómo va a beneficiar cuando los niños entren al mercado de trabajo y tengan mejores empleos remunerados. No lo sabemos porque no tenemos aún resultados. Esa va a ser una de las pruebas de fuego si estos programas pueden contribuir a eliminar la pobreza estructural”, advirtió.
De igual forma, llamó la atención que algunos montos de estas transferencias condicionadas algunas familias los están invirtiendo localmente, lo que está llevando a generar nuevas formas de producción que ayudan a superar ciertas causas de la pobreza estructural.
La investigadora sostuvo que no hay una comprobación científica para considerar el papel de la democracia para superar los índices de pobreza, pero señaló que sí se ha visto que con los procesos de democratización se ha expandido mucho el acceso a la educación, mientras las políticas públicas tienden a ser más pro pobres.
Otras visiones
El coautor del estudio, Guillermo Cruces, del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina, consideró que los impuestos tuvieron un gran impacto negativo en los niveles de desiguales y manifestó que hay que proteger a las familias que registran ingresos bajos, aumentar los niveles de productividad y adelantar proyectos para asegurar el futuro de la niñez.
Por su parte, Gerardo Esquivel, del Colegio de México, se refirió a la evolución de la desigualdad en su país y el papel desempeñado por su gobierno.
“La desigualdad ha estado bajando en los últimos años en México”, manifestó, tras atribuir este hecho al mejoramiento de los ingresos de los trabajadores, a las trasferencias y las remesas, cuya función ha sido relevante en el plano nacional.
Manuel Jaramillo, del Grupo de Análisis para el Desarrollo (Grade), comentó la reforma estructural realizada en Perú y resaltó que la educación no ha hcho tanto para la distribución de la riqueza. “La desigualdad es alta, pero sigue bajando”.
James A. Robinson, de la Universidad de Harvard, se refirió a la distribución de los activo, al retorno de estos por política de Estado y a las incidencias de las políticas públicas.
El catedrático criticó la baja calidad de la democracia en la región para hacerla más igualitaria, la cual por debilidad del Estado ha generado fenómenos como el clientelismo y el elitismo entre otros factores.
“Es un reto la consolidación de la democracia en América Latina”, dijo Robinson, tras advertir que hay problemas para alcanzar darle solidez y se tiene un atraso de cien años en relación con los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde).
Otras de las críticas formuladas en el estudio es que la región se caracteriza por una estructura tributaria que privilegia la recaudación mediante los impuestos al consumo, mientras la derivada de los gravámenes directos al ingreso y a la propiedad es baja.
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