La política expansionaria de Estados Unidos no va a ayudar directamente a reducir sus índices de desempleo, pero sí tendrá un impacto en la economía de los principales países emergentes, por su incidencia en la revaluación de las monedas locales, que afectará fundamentalmente al sector exportador.
Así lo estimó Carlos Vegh, de la Universidad de Maryland, como balance de su ponencia en el panel Recomposición del crecimiento mundial: el futuro del desequilibrio global, que se realizó en la segunda jornada de Lacea 2010, que organiza el Banco de la República, el Centro de Pensamiento Social, y las universidad de Antioquia y EAFIT; y que tendrá lugar hasta este sábado 13 de noviembre.
Para este experto, países como Colombia y Brasil, tendrán que ajustar sus políticas fiscales para responder ante esta apreciación de sus monedas, ya que “es algo inevitable dada la enorme magnitud de las entradas de capitales. La apreciación será inevitable y los principales países emergentes van a tener que aceptarla”.
Aconsejó Vegh que los países realicen acumulación de reservas, dejando claro que esta situación perjudica a los exportadores colombianos y brasileños, por ejemplo, lo que ha generado enorme preocupación y pérdidas en el sector.
No obstante, aclaró que las economías de estos países seguirán creciendo de forma acentuada, a pesar del perjuicio que causa la apreciación de la moneda a los exportadores.
Países emergentes sufrirán el impacto expansionista
La inyección de dólares que hizo el Gobierno de Estados Unidos al mercado dejará caer su presión en las economías de los mercados emergentes como Brasil, Colombia y Chile.
Según Vegh este flujo de capitales perjudicará a los países emergentes ya que la moneda no se depreciará contra China, porque allí se mantendrá un tipo de cambio fijo con respecto al dólar.
“Esta expansión monetaria va a causar un problema importante en el corto plazo, porque estos problemas que se estaban presentando, se acentuarán por la política expansiva de los Estados Unidos y lo peor es que va a perjudicar a los países emergentes sin ayudar demasiado a Estados Unidos”.
De manera adicional, anticipó que las tasas de interés en esta nación de Norteamérica van a caer y, por lo tanto, eso va a hacer que haya más flujo de capital desde allí hacia los países emergentes.
Estados Unidos está atascado
Carlos Vegh explicó que Estados Unidos está atascado en una tasa de desempleo que oscila entre 9,6 y 9,7 por ciento, que no se puede reducir con una economía que crece a promedios de 2 y 3 por ciento.
Y comentó que “hay una desesperación en la administración Obama, porque este fue su gran problema en las pasadas elecciones y, aunque en teoría la Reserva Federal es independiente, creo que sintió una cierta presión política para tratar de hacer algo”.
Por esta razón, argumentó que esta política expansionaria no va a ayudar mucho a solucionar los problemas actuales de desempleo en Estados Unidos. En su concepto, Estados Unidos se va a recuperar pero de a poco, “el sector privado fue tan golpeado que le tomará tiempo retomar la confianza para generar empleo, pero la recuperación si tiene que venir de este sector”.
América Latina debe saberse mover
Andrew Powell, del BID, sostiene que el efecto del balanceo en el mundo está afectando a América Latina. Los commodities representan el 30 por ciento del total de exportaciones de la región y por esta razón es altamente vulnerable a los shocks.
Afirmó que Latinoamérica debe aprender a moverse en el nuevo orden, ya que algunos riesgos son exógenos y con ellos se debe vivir, pero también deben diseñarse políticas para prevenir la exageración de las consecuencias.
Puntualizó que “los efectos de interacción entre las distintas políticas son diferentes, así que deben promoverse políticas que sean buenas para el rebalanceo global”.