Aunque son trasparentes, autónomos y brindan gratuitamente la información, los mercados laborales en América Latina tienen algunos puntos de comparación como sucede con los organismos que miden la evolución de los indicadores en países como México, Chile y Colombia.
Estas tres naciones, como las del resto de América Latina, se rigen por los parámetros establecidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), pero solo México, Chile y Perú siguen las normas de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (Ocde) para fijar los límites del trabajo infantil.
“Tenemos similitudes, pero hay diferencias en cuanto a la cobertura de las encuestas”, sostuvo Tomás Ramírez, del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía de México (Inegi), quien junto con sus colegas Domingo Claps, del Instituto Nacional de Estadística de Chile (INE) y Eduardo Freire Delgado, del Departamento Nacional de Estadística de Colombia (Dane), analizaron si los mercados laborales de la región tiene sentido de comparación.
En el caso de la Ocde, los cambios ocurridos en el mercado laboral a lo largo de las últimas décadas han obligado a la actualización de los instrumentos asociados en Chile, donde la Nueva Encuesta Nacional del Empleo (Nene) se diseñó con la finalidad de caracterizar la oferta de trabajo en un nuevo contexto de relaciones económicas, expresadas en una creciente flexibilización promoción y uso de factores productivos.
Según Domingo Claps Chile armonizó sus indicadores con las recomendaciones internacionales que antes no eran comparables con los de la Ocde y, además, capturó la situación de la mujer, mientras la población menor de 15 años no entra en la encuesta de la oferta de trabajo en los hogares.
“El tema de los flujos es relevante”, sostuvo el funcionario, al destacar que se mueven cada tres meses para establecer qué ha pasado con la población ocupada. Indicadores de este país precisan que alrededor del 84 por ciento mantienen sus empleos.
Cumplimiento colombiano
Eduardo Freire Delgado expresó que el Dane, organismo que produce información estadística estratégica, coordina y regula el Sistema Nacional de Información en Colombia, aplica las recomendaciones de la ONU, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
“Estamos preocupados por cumplir las normas internacionales”, anunció el funcionario, tras señalar que la entidad ha firmado convenios con Estadísticas Canadá, Andestad y recientemente con Eurostat.
Freire Delgado reveló que la entidad revisará los criterios de ocupación de los colombianos y reconoció que la edad para trabajar para la población menor en el país difiere de las recomendaciones internacionales. En Colombia la edad mínima para trabajar es de 10 años en la zona rural y de 12 en la urbana. En México es de 14 años y en Chile a partir de los 15 años. En general, estos países tienen comportamientos para determinar las tasas de desempleo.
El funcionario destacó que el Dane introdujo modificaciones para establecer el informante idóneo, es decir, aquella persona que conoce la información completa de un hogar, y destacó la ampliación de la muestra de 13 a 24 ciudades y de 62 mil hogares por trimestre.
Gran pérdida del salario
Tomás Ramírez, del Inegi de México, habló de los factores que inciden en la Tasa de Desocupación (TD) en su país y de otros indicadores en el área latinoamericana.
“Los niveles actuales de desocupación en México (5,3 por ciento) son bajos en el contexto internacional”, dijo el directivo, al relacionar la tasa con los países miembros de la Ocde y la urbana con las demás naciones de América Latina y el Caribe.
“Las encuestas de fuerza laboral mexicanas muestran que este comportamiento de las TD de México es de larga data, si bien los datos de la década pasada se aprecia un incremento en su valor a partir de finales de 2008 como consecuencia de la reciente crisis económica mundial”, afirmó el funcionario.
Ramírez reveló que entre los factores que inciden en que la tasa de desocupación sea comparativamente baja en el contexto internacional están la forma en la que se ha venido ajustado y flexibilizado (de facto o no institucionalizada) el mercado laboral, las formas moderno y premoderno de vinculación a la actividad económica, el flujo migratorio y el nexo con el mercado del trabajo de Estados Unidos y la ausencia del seguro de desempleo.
El mercado de trabajo en México es uno que se ajusta menos por el lado de las cantidades que por el de los precios y de las condiciones laborales. Igualmente, el rezago del salario real en el país ha sido persistente desde los años 80 así como la baja calidad del empleo. A la fecha, según el Inegi, los salarios mínimos han perdido el 70 por ciento del poder adquisitivo que tenía en 1976.
Tomás Ramírez sostuvo que si bien México tiene una legislación laboral severa, el Estado o ha tenido la capacidad de hacerla valer. Igualmente en la práctica se tiene una gran evasión de la normatividad laboral, lo que se traduce en una flexibilidad de facto que no se tiene en otros países.
Como comentarista, Norman Loayza, del Banco Mundial, consideró que los peruanos son los que más trabajan en la región –entre 50 y 55 horas semanales– comparables con los asiáticos y planteó la necesidad de adelantar una agenda de datos comparables y que cada país trate de adaptarse a las normas internacionales.