El Índice de Desarrollo Humano, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) y que mide la verdadera riqueza de las naciones, reportó un dato sorprendente: los progresos en educación y en salud en el mundo son más evidentes que los del ingreso.
Esto significa que la sola mejora en el ingreso no es suficiente para alcanzar el desarrollo humano como fuente de bienestar.
La conclusión fue formulada por los colombianos José Antonio Ocampo, de la Universidad de Columbia, y Guillermo Perry, profesor de Harvard, y por el venezolano Ricardo Hausmann, del Centro para el Desarrollo de esta último centro docente, durante una sesión de la XV Reunión Anual de la Asociación de Economía de América Latina y el Caribe (Lacea, por sus siglas en inglés), que culmina hoy en la Universidad EAFIT.
Según el Índice de Desarrollo Humano (IDH), América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual del mundo, con Uruguay y Costa Rica (45 y 47 de Coeficiente de Gini) entre los más equitativos de la región, y Haití y Bolivia en el otro extremo (59 y 60, respectivamente).
Colombia está entre los seis países con mayor desigualdad económica en el mundo. Solo es superado en América Latina y el Caribe por Brasil, Ecuador, Haití y Bolivia. En Colombia, el Índice de Gini del ingreso per cápita del hogar, que mide el grado de desigualdad en la distribución del ingreso, es 55; empeora cuando se acerca a cien y mejora cuando tiende a cero.
No obstante, Colombia, al igual que la región latinoamericana y caribeña, registró en los últimos años importantes avances sociales: la pobreza se redujo y mejoró el Índice de Desarrollo Humano.
En 1990, el IDH colombiano era 0,715; 10 años después subió a 0,772 y en el 2007 mejoró hasta 0,807. El IDH resulta de la combinación de la información sobre ingresos, educación y salud de la población, y es muy sensible al indicador de desigualdad.
Ausculta nuevas dimensiones
Al presentar el informe del IDH correspondiente a 2010, Francisco Rodríguez, del Pnud, observó que éste necesita sumar focos en los procesos de libertades, justicia y construcción social.
Destacó que el reporte incorpora nuevos índices, como el que construye unas medidas más ajustadas para la desigualdad social y que permiten detectar cuánto cuesta esta inequidad.
“Así se puede observar, por ejemplo, que América Latina no es la región más desigual de mundo. El África Subsahariana es más desigual”.
Otro indicador que incorpora es la medición más profunda de la pobreza. “El desarrollo humano se aproxima a entender más el fenómeno, a medir mejor la inequidad y la pobreza, y a pensar más en políticas y en prescripciones”.
Según Francisco Rodríguez el IDH de 2010 responde a muchas preguntas acerca del desarrollo auscultando nuevas dimensiones, es una alternativa y entraña el inicio de la discusión en torno a los problemas de bienestar que afectan al mundo, pues no se limita solo a medir el Producto Interno Bruto (PIB).
Más allá del ingreso
El profesor de Harvard Guillermo Perry consideró que es muy importante el enfoque que las Naciones Unidas hacen de los temas que van más allá del ingreso, como fuente del bienestar de los pueblos.
Recomendó que el IDH publique dos índices muy fuertes en salud y en educación, por separado, ya que en estos casos las diferencias entre los países son abismales.
Por ejemplo, -dijo- Costa Rica ha mejorado muchísimo en salud, más que en ingresos, mientras Bolivia muestra mucha atomización y dispersión al respecto.
Tras destacar que los desequilibrios en el mundo son abismales, Perry precisó que no solo hay que considerar los años transcurridos en el colegio sino la calidad de la educación. “Las convergencias en salud y en educación -y no estoy tan seguro en el aprendizaje- son muy altas”.
Señaló que la mejora en el ingreso no es suficiente para mejorar el IDH y que los niveles altos de desarrollo humano tienen correlación con la desigualdad.
“Los países que tienen menores diferencias en educación y en salud crecen más rápido, como se observa si se comparan los resultados de Asia con los de América Latina”, afirmó.
El economista aseveró que la pobreza multidimensional está altamente relacionada con los ingresos en la región. Sin embargo, es consciente de que las líneas de pobreza no se pueden comparar.
“Colombia tiene un 50 por ciento de pobreza y Bolivia apenas un 20 por ciento. La razón es que Colombia decidió adoptar, para su medición, una línea alta de pobreza. ¡Eso es ridículo!”, sostuvo el experto.
Calificó como un gran logro el “fantástico” nivel de convergencia en salud y educación. A su juicio, si somos menos desiguales en salud, educación y capital humano también seremos menos desiguales en ingresos, aunque éstos no hayan experimentado los mismos avances.
Finalmente, Guillermo Perry resaltó que el IDH se enfoca ahora más en la distribución del ingreso que en el ingreso mismo.
Él piensa que la necesidad de enfocarse en la igualdad de oportunidades obedece a una razón en términos de ética y de justicia, además de que se maximiza el consenso político y se crean sinergias entre el crecimiento y la distribución del ingreso.
La sorpresa
Ricardo Hausmann, del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, puntualizó que el IDH es un gran reporte que señala nuevas direcciones, pues antes lo acusaban de enfocarse solo en el ingreso, en el Producto Interno Bruto y no en otros valores que a la gente le interesan.
Dijo que la sorpresa es que se ha hecho algunos progresos en la convergencia del desarrollo humano, aunque considera que son insuficientes.
El experto informó que lo que no le gustó del IDH 2010 es que demuestra que los economistas tienen un gran amor por la baja dimensionalidad: el reporte de competitividad global tiene 150 índices y ellos los reducen y los aglutinan en apenas uno, con lo que se desperdicia mucha información.
“Además, dice muy poco de la acumulación de talentos o de habilidades en un país y no especifica muy bien en qué consiste el crecimiento. El desarrollo es muy complejo y necesita más contribuciones a nuevas maneras de medirlo con patrones que nuestros cerebros puedan reconocer”, concluyó Hausmann.
No basta el crecimiento económico
A su turno, el colombiano José Antonio Ocampo, profesor de la Universidad de Columbia, lamentó la pérdida del liderazgo en desarrollo humano que América Latina ostentaba hasta 1980.
Y lo que más preocupante le parece es que le han ganado la carrera regiones como Asia Oriental y algunos países comunistas, “a pesar de todos sus defectos”. Inclusive, seis de los diez países que han tenido más avances en desarrollo humano son musulmanes.
Ocampo declaró que uno de los temas más importantes del IDH es la falta de asociación que se observa entre el crecimiento económico y el desarrollo humano.
Destacó que mientras haya más desigualdad más difícil será el avance en el desarrollo humano, lo que demuestra que la equidad sí importa, y mucho.
Finalmente, José Antonio Ocampo precisó que si un país concentra todo su esfuerzo en lograr el crecimiento económico, esto no le basta para dar el salto hacia un elevado grado de desarrollo humano, que es la fuente del bienestar.