Las políticas de protección al empleo caracterizadas por regulaciones excesivas son perversas y sus efectos muy controversiales sobre el mercado laboral.
Así lo afirmó Costas Meghir, profesor de Economía del Colegio Universitario de Londres, al señalar que estudios de connotados expertos evidencian que las regulaciones son dañinas, pues reducen el empleo, disminuyen el bienestar, generan incrementos desiguales, crean fricciones e introducen incertidumbres sobre la disponibilidad de los trabajos.
Meghir reiteró que se cuestiona la eficiencia de las políticas de fijación de salarios mínimos y de protección al empleo, pues crean desequilibrios.
Dijo que la noción del bienestar es un poco abstracta, por lo que los gobiernos deben preocuparse más bien por la distribución de los ingresos. A su juicio, la legislación que protege el empleo afecta esta política de distribución.
Costas Meghir presentó una ponencia titulada Congruencia Clasificación y Salarios, durante la XV Reunión Anual de la Asociación de Economía de América Latina y el Caribe (Lacea, por sus siglas en inglés), que delibera en la Universidad EAFIT, con el aporte de 350 expertos de diferentes países.
Los coautores del estudio son Jeremy Lise, del Colegio Universitario de Londres, y Jean Marc Robin, del Sciense Po, de París, y la presentación estuvo moderada por Juan José Echavarría, codirector del Banco de la República de Colombia y presidente de Lacea 2010.
No le pagaría más a Einstein…
El economista Costas Meghir dijo que la asignación de ciertos empleados a ciertas firmas empresariales puede elevar la productividad y el bienestar e insistió en que los gobiernos deben más bien motivar la búsqueda de empleo entre los ciudadanos, en lugar de pensar en establecer y perpetuar seguros al desempleo.
Al preguntarse si la gente que gana altos salarios trabaja en empresas de alta productividad, se respondió que no, que la correlación es cero o negativa y de ahí que, en este sentido, no existe complementariedad entre trabajadores y firmas.
“Una firma de baja categoría no le va a pagar un alto salario a un trabajador que sea muy inteligente, porque lo más seguro es que éste se le irá pronto. O sea, es seguro que no le pagaría un alto salario a (Albert) Einstein porque a los cuatro minutos se le va a ir. En cambio, puede pagarle más a un trabajador poco inteligente porque le puede durar más”, comentó.