Las recesiones o malos tiempos de los ciclos económicos pueden dejar consecuencias que persisten en el largo plazo y se vuelven irrecuperables, ya que un inadecuado manejo, además de hacer perder en el corto plazo, puede hacer que esa pérdida se vuelva una tendencia.
Esta es la conclusión del panel Evidencia micro y macro acerca los rastros de las recesiones, realizada en la jornada de Lacea 2010 y que analizó desde tres ópticas el efecto de largo plazo en las recesiones.
La economista Marcela Eslava, de la Universidad de los Andes, argumentó que una de las razones para ese efecto se basa en las restricciones de liquidez. En su estudio Restricciones de crédito, el ciclo económico y la dinámica de empresas en Colombia, plantea que si las restricciones de crédito obligan a empresas que son altamente productivas a salir del mercado, para que la economía se mantenga dinámica en términos de productividad, es importante conservar aquellas compañías que son más dinámicas y productivas.
El estudio, del que son coautores Arturo Galindo y Alejandro Izquierdo (IADB); y Marc Hofstetter (Universidad de los Andes) señala que algunas empresas nuevas que son altamente productivas pueden estar siendo desplazadas del mercado por otras que no lo son, pero tienen mayor trayectoria, historial para acceder a créditos, o reciben subsidios del Gobierno.
“Una preocupación es si la economía está siendo capaz de conservar esas empresas, o si esas empresas productivas, por alguna razón, están siendo obligadas a salir del mercado”, explicó.
Las restricciones de liquidez se convierten en una discriminación potencial para el crecimiento de empresas que son o proyectan ser altamente productivas, dijo y anotó que en la teoría económica clásica, los más productivos deberían ser los que reciban más crédito y puedan permanecer en el mercado.
En su concepto, “estamos mostrando que la presencia de restricciones de liquidez, les genera más probabilidades de salir del mercado que a otra empresa idéntica en dimensiones, tamaño de mercado, pero que no enfrenta restricciones de liquidez”.
Y concluyó que “eso apunta a que estamos perdiendo firmas altamente productivas que deberíamos conservar más que otras que sí se están quedando, con potenciales costos de largo plazo sobre la economía, porque las altamente productivas que estamos perdiendo podrían haber contribuido en el largo plazo al crecimiento. La política económica debe dirigirse a mantener firmas que son o se van a volver altamente productivas”.
Las recesiones pueden ser buenos tiempos
En su ponencia La virtud de los malos tiempos y las fricciones del mercado financiero, Min Ouyang, de la Universidad de California Irvine, sostuvo que las recesiones pueden ser tiempos buenos en el largo plazo, “porque como la cosa está mal, las firmas pueden parar su producción y aprovechar para invertir y crecer en el largo plazo”.
El conferencista indicó que eso implicaría que la inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) debería crecer durante las recesiones, aunque señaló que la evidencia sugiere que la inversión en I+D es altamente procíciclica, es decir, crece en los momentos buenos de la economía, lo que va en contra del alto costo de oportunidad y el bajo costo durante recesiones.
Este comportamiento procíclico se encuentra en sectores importantes como los de bienes de capital (maquinaria y equipo), tendencia que tiene serias implicaciones, ya que esta industria genera grandes efectos sobre el largo plazo.
Desempleo, el más impactado en las recesiones
Por su parte, Laurence Ball, de la Universidad Johns Hopkins, en un estudio realizado conjuntamente con Marc Hofstetter de la Universidad de los Andes, planteó que el incremento del desempleo en América Latina ha estado relacionado, en muchos episodios, con momentos en que las autoridades monetarias se comprometen con defender, por ejemplo, una tasa de cambio específica.
Explica que “la proactividad de las autoridades monetarias por luchar contra la inflación en momentos por ejemplo recesivos, han generado pérdidas permanentes de empleo”.
Ball y Hofstetter, quienes han estudiado con datos de diferentes países como Argentina, Chile y Colombia, entre otros, los efectos de largo plazo que tienen las recesiones en el desempleo, consideraron que en América Latina la tendencia ha sufrido incrementos importantes en momentos de crisis.